sábado, 3 de julio de 2010

ARGENTINA ELIMINADA. LLAMADO A LA REFLEXIÓN


Antes de que me salten a la yugular, aclaro que la intención de esta nota no es hacer leña del árbol caído ni mucho menos regodearme (más allá de que hay hinchas excesivamente rompepelotas que se lo merecerían después de cómo se regodearon el domingo pasado, una de las cosas que aprendí a lo largo de casi 27 años de vida es que no hay que hacer a los demás lo que no le gusta que le hagan a uno, y que no está bien burlarse de la desgracia ajena, porque al que escupe para arriba después le cae en la cara, además las broncas del domingo pasado ya pasaron) sino hacer un llamado a la reflexión y una crítica constructiva, con respeto, sin insultos ni ofensas. Sólo para pensar.

Ante todo, a pesar de no ser hincha de Argentina, hay que reconocer el esfuerzo que hizo por sacar adelante el partido y pasar a la siguiente ronda, a veces se gana y a veces se pierde, esta vez les tocó perder, otra vez será. Pero a lo que quiero apuntar es a otra cosa: a que en lo que duró el campeonato para la selección argentina, muchos hinchas (no todos, ya que hay muchos otros que han sido realistas y se han limitado a alentar y a tenerle fe a su selección sin creerse nada ni adelantarse a los acontecimientos, esperando al resultado del partido) se han creído superiores a todo el mundo y se han proclamado campeones antes de jugar.

La eliminación de hoy debería servirles a esos hinchas equivocados, para entender dos cosas: la primera, que no existe el equipo invencible, y la segunda, que nadie es campeón hasta no haber terminado el campeonato. Podría agregar una tercera: que ser el mejor no es sólo ganar, también es aceptar las derrotas con dignidad. Todos esos que ningunearon y humillaron el domingo pasado a México (por lo menos México metió el de la honra...) o que ayer festejaron la eliminación de Brasil, hoy saltan de rabia cuando gente de alguno de esos países o de algún otro, les hace lo mismo. Como dije antes, "no hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a vos"... o sea, los argentinos pueden burlarse, basurear y ningunear a otros países, pero los otros no pueden decir ni mú. Ojo, no defiendo ni a unos ni a otros, es más creo firmemente que nadie debería burlarse de nadie y que todos deberían limitarse a festejar los triunfos de sus equipos sin provocar a los demás.

¿A dónde quiero ir con todo esto? A que hay que poner los pies en la tierra. Es hermoso alentar al equipo, es admirable la actitud de bancarlo a muerte aunque gane o aunque pierda, lo que no está bien es fanfarronear con las victorias y ser mal perdedor. Lo que no está bien es hablar de más y creerse campeón antes de los resultados, porque después viene otro equipo más fuerte, que en este caso fue Alemania, y les da una paliza, los deja en ridículo y los baja a la realidad de un golpe. La realidad es que, como dije antes, nadie es campeón hasta no haber terminado el campeonato y que los partidos hay que jugarlos y ganarlos primero. Y no lo digo por no ser hincha de Argentina; yo con las dos selecciones por las que hincho siempre fui realista y acepté la posibilidad de perder: yo con México, aunque le tuve una fe terrible, era consciente de que iba a ser difícil, y con España lo mismo: nunca subestimé a nadie ("no hay enemigo pequeño" dice el dicho) y en todas las instancias preferí esperar al resultado.

Además por actitudes así es que la Argentina y los argentinos quedan tan mal ante el mundo. Creo humilde y firmemente que si los argentinos no hubieran menospreciado a las demás selecciones, tal vez tendrían el apoyo de toda América, así como Maradona se preguntó "¿Uruguay? ¿Qué es Uruguay?" mejor tendría que haberse preguntado "¿Qué es la humildad?" pero creo que esa palabra le queda muy grande.

Conclusión: hay que aprender a ser más humildes y a no abrir la boca antes de tiempo, a festejar las victorias propias y no las derrotas ajenas, a no creerse los muy muy cuando se triunfa y a perder con dignidad. Y sobre todo, a respetarnos entre todos, argentinos, mexicanos, brasileños, españoles o de donde seamos. Esto es sólo un juego y nada más, ya es suficiente con las guerras y demás problemas que crean discordia entre países, ¿vamos a hacer que el fútbol sea otra razón más de discordia? Un poco de cordura, por favor...