lunes, 17 de noviembre de 2008

Como un cascabelito

La depresión quedó atrás.

Aunque tampoco estoy en la gloria, ni en mi mejor momento (claro está, hay cosas por arreglar para poder decir que estoy en mi mejor momento), ando como un cascabelito desde hace algún tiempo.

Ando entusiasmada a full con la muestra de Teatro, con la de canto, con ir de nuevo a Necochea este verano... y qué sé yo, hoy tengo una razón de más para no creer en la psicoterapia. Las veces que recurrí a ella, salvo mi primera terapeuta que si por mí hubiera sido no la hubiera dejado nunca, no sólo no me sirvió para nada sino que me arruinó más de lo que estaba. Esta vez, lo que me salvó fue haberme aferrado más que nunca a Dios y a mi fe en Él.

Y aprendí que cuando uno está deprimido, sólo lo puede ayudar El de Allá Arriba, y uno mismo. Que al final de cuentas un psicólogo no es Dios y por esa razón no te puede resolver la vida, es un ser humano igual que todos nosotros.

No quiero ofender con esto a ninguna de mis amistades que sean psicólogos/as o que estudien psicología, es mi modo de ver este tema, nada más.

Y por momentos me pregunto de qué mierda me estaba quejando... cuando hay gente con muchos más problemas que en vez de quejarse le pone garra a las cosas para salir adelante.

2 comentarios:

synkro dijo...

Y si la fe le hizo bien y le sirvio de mucho, no tiene que rendierle cuenta a nadie, siga asi que va bien.
Necochea es buen lugar, fue la primera playa que pise, es mas me asustaban las olas y todo, la primera vez que hice milanesa fue ahi!. Enjoy

Jorge Ampuero dijo...

Bien por poner tu fe en Dios, pues fuera de toda cosa de este vano mundo, El es único que puede amarnos, entendernos y fortalecernos verdaderamente para seguir adelante.

Un abrazo...