domingo, 18 de mayo de 2008

No quiero repensarlo. No quiero replantear nada. Ni las bases, ni las puntas, ni el relleno, ni nada.

Está todo bien así como está. Estuvo siempre bien. Lógicamente tiene sus errores; todas las cosas los tienen, pero realmente me parece que son mínimos. ¿Almas gemelas? No creo. ¿Medias naranjas? No sé. ¿Predestinados? Sólo Dios sabe. PERO NO ME IMPORTA. No me importa si somos iguales, no me importa si somos distintos, no me importa si nos peleamos periódicamente por boludeces. No me importa NADA. Nada de nada. Y nada es lo que voy a cambiar. Yo hice cosas mal, pero ahora las hago bien. Es lógico que no me reproches. ¡NO HAY NADA QUE REPROCHAR! ¿o sí?

Me porto fantásticamente. Hago todo lo que tendría que hacer por vos y más. Y dejo de hacer todo lo que tendría que hacer por los demás y por mí para cubrir lo tuyo. Espero cuando tengo que esperar, presiono cuando y donde tengo que presionar. Pienso todo un millón de veces y mantengo la calma casi tan bien como un monje tibetano.

Eso. Quería que supieras que creo que me estuve portando bárbaro, así que si tenés algo que reprocharme mejor hacelo, porque no me estoy dando cuenta de nada.

Vos y yo tenemos que hablar.

2 comentarios:

Delirius Jeje Je dijo...

Eclipse de Luna

Aquí están mis confesiones...

SAlu2

Pinu dijo...

A la rrremierda... se puso seria la cosa!

No sé ni para quién es esto, aunque me imagino...

CHAN!

(me equivoqué?)